sábado, 23 de julio de 2011

Un museo del libro en construcción

Gazeta de la Biblioteca Nacional. Viernes 22 de julio de 2011. Año V. No. XXIII
El Museo del Libro y de la Lengua, creado por la Biblioteca Nacional va tomando forma y color. También desplegando su contenido y precisando los dispositivos de exposición.
El Museo no debe ser espacio de la nostalgia del anticuario que recorre con la vista un objeto que teme en extinción, en el caso de los libros, aunque sabemos que toda visita a una exposición de libros supone ese temor por su fragilidad y el amor por lo que para nosotros significan. Pero no debe ser espacio de nostalgia porque el libro y la lengua son fuerzas vivientes. Son facultades del presente, que no cesan de constituir las tramas vitales de una sociedad. 

En ese sentido, un Museo del Libro de la Biblioteca Nacional debe comprenderse como una invitación al lector, o más bien como una interpelación al visitante a que se constituya en lector, que atraviese la plaza que divide los edificios para encontrarse, de modo renovado, con ese objeto no por antiguo escasamente sorprendente.  Cada libro tiene muchas historias y a la vez se liga a una experiencia singular y difícil de aprehender: la del encuentro con el lector, encuentro afectivo, amoroso, potente. Si los libros son peligrosos –y así los pensaron las dictaduras que persiguieron, destruyeron y quemaron libros y autores- es porque lo suyo no es sólo una superficie escrita a decodificar, sino una fuerza que a veces atraviesa el cuerpo, despierta la sensibilidad, organiza la pasión o la conciencia.

¿Cómo no atender esas fuerzas que tienen las páginas de un libro? ¿Cómo no saber que no merecen que los tratemos como objetos pretéritos a ser explicados, sino que toda explicación debe estar al servicio de ese reconocimiento del lector como tal? El Museo que soñamos es aquel en que el arte, la tecnología, el pensamiento, el juego y la crítica, pongan su fuerza imaginativa para dar cuenta de esas experiencias vitales. La del encuentro con el libro, decíamos. También, la de la lengua. Ninguna cuestión es más compleja y a la vez más profunda que ésta.
Porque la lengua es posesión gozosa de lo común, inscripción en los tonos de toda diferencia social, y a la vez superficie del juego individual del estilo. Porque como lengua materna funda toda afectividad y en su decurso institucional es sumisión a las coerciones. Porque es amalgama nacional y también mercancía fundamental en el mercado mundial contemporáneo. Pero a la vez decir lengua –como nombre de la facultad y la maravilla- no debe desconocer que existe como conjunto de lenguas específicas y diferenciadas. Y que entre esas lenguas hay relaciones de dominio y confrontación. En un país como la Argentina, en el que la colonia española impuso su idioma frente a las lenguas de los pueblos preexistentes, es necesario recordar que esas lenguas aún viven, arrinconadas como los pueblos que las hablan, a la espera de una redención como los vencidos que las portan.
 
Un Museo como el que soñamos debería poder recordar esa redención irrealizada. Como también insistir sobre los modos en que la lengua de los argentinos fue alimentada, tensionada y conjugada por un coro polifónico de migraciones. En la superficie de nuestro idioma están esos migrantes antiguos pero también la modificación que los recién llegados van produciendo. Una lengua viva no debe ampararse de las transformaciones en nombre de un purismo que, finalmente, suele no ser más que la defensa de las instituciones que tienen el poder de regular la estandarización de la lengua y que sustentan su poder en ese ejercicio restrictivo.
Conjugar el saber de la tragedia y el tamaño de nuestras esperanzas en una lengua emancipada, de eso se trata. Apostamos a que en el bello edificio imaginado por Clorindo Testa, con sus aires de juego infantil y sus precisos vínculos con el espacio que lo rodea, el visitante pueda desplegar sus experiencias de hablante, de conocedor, de lector, de aventurado gustador de la cultura nacional.
María Pia López
Directora del Museo del Libro y de la Lengua
contactoweb@bn.gov.ar

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